Capítulo XXIX

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Capítulo XXIX

Mensaje por iita ™ el Vie Ago 31, 2012 7:42 pm

He asistido a la ceremonia de Iniciación de Abnegación todos los años, excepto este. Es un asunto tranquilo. Los Iniciados, pasan treinta días realizando servicio comunitario antes de que puedan convertirse en miembros con pleno derecho, se sientan uno al lado de otro en un banco. Uno de los miembros más antiguos lee el manifiesto de Abnegación, que es un breve párrafo sobre olvidarse de uno mismo y de los peligros de la auto-implicación. Entonces todos los miembros mayores lavan los pies de los Iniciados. Después, todos comparten una comida, cada persona le sirve la comida a la persona a su izquierda.
Los Intrepidez no hacen eso.
El día de la Iniciación el complejo de Intrepidez se sumerge en la locura y el caos. Hay gente en todas partes, y la mayoría de ellos están embriagados para el mediodía. Lucho por abrirme camino entre ellos para conseguir un plato de comida en el almuerzo y lo llevo al dormitorio conmigo. En el camino veo a alguien caerse de la ruta en la pared de La Fosa y, a juzgar por sus gritos y en la forma en que se agarra la pierna, se rompió algo.
El dormitorio, al menos, está en silencio. Miro mi plato de comida. Sólo agarre lo que se veía bien para mí en ese momento, y ahora que le doy una mirada más atenta, me doy cuenta de que elegí una pechuga de pollo normal, una cucharada de guisantes, y un pedazo de pan negro. Alimentos de Abnegación.
Suspiro. Abnegación es lo que soy. Es lo que soy cuando no estoy pensando en lo que estoy haciendo. Es lo que soy cuando estoy sometida a prueba. Es lo que soy, incluso cuando parezco ser valiente. ¿Estoy en la Facción equivocada?
La idea de mi ex-Facción me envía un temblor a las manos. Tengo que advertirle a mi familia acerca de la guerra que los Sabiduría están planeando, pero no saben cómo hacerlo. Voy a encontrar una manera, pero no hoy. Hoy tengo que concentrarme en lo que me espera. Una cosa a la vez.
Me alimento como un robot, rotando del pollo a los guisantes y al pan, y otra vez de vuelta. No importa a qué Facción realmente pertenezca. En dos horas voy a caminar en la sala de Paisaje del Miedo con los otros Iniciados, yendo a través de mi Paisaje del Miedo, y convirtiéndome en Intrepidez. Es muy tarde para volver atrás.
Cuando termino, entierro la cara en mi almohada. No era mi intención quedarme dormida, pero después de un tiempo, lo hago, y me despierto con Christina sacudiendo mi hombro.
―Es hora de irnos ―dice. Ella se ve pálida.
Me froto los ojos para sacar el sueño de ellos. Ya tengo los zapatos puestos. Los otros Iniciados están en el dormitorio, atándose los cordones y abotonándose las chaquetas y lanzando sonrisas como si no lo hicieran en serio. Me ato el pelo en un moño y me pongo mi chaqueta negra, cerrando la cremallera hasta mi garganta. La tortura va a terminar pronto, pero ¿podremos olvidar las simulaciones? ¿Volveremos alguna vez a dormir bien otra vez, con los recuerdos de nuestros miedos en nuestras cabezas? ¿O finalmente vamos a olvidar nuestros miedos hoy, como se supone que deberíamos?
Caminamos a La Fosa y subimos al camino que nos conduce al edificio de cristal. Miro al techo de cristal. No puedo ver la luz del día porque suelas de zapatos cubren cada centímetro del vidrio por encima de nosotros. Por un segundo me parece escuchar el crujido del cristal, pero es mi imaginación. Subo las escaleras con Christina, y la multitud me ahoga.
Soy demasiado baja para ver por encima de la cabeza de nadie, así que me quedo detrás de Will y camino por detrás de él. El calor de tantos cuerpos a mi alrededor hace que me sea difícil respirar. Gotas de sudor se juntan en mi frente. Una grieta en la multitud revela qué es lo que los tiene a todos agrupados: una serie de pantallas en la pared a mi izquierda.
Escucho un grito de júbilo y dejo de mirar a las pantallas. La pantalla de la izquierda muestra una chica vestida de negro en la sala del Paisaje del Miedo ―Marlene―. Puedo ver su movimiento, sus ojos muy abiertos, pero no puedo decir a qué obstáculo se está enfrentando. Gracias a Dios que nadie acá afuera va a ver mis miedos tampoco, sólo mis reacciones a ellos.
La pantalla central muestra la frecuencia cardíaca. Aumenta por un segundo y luego disminuye. Cuando llega a una velocidad normal, la pantalla parpadea en verde y los Intrepidez animan. La pantalla a su derecha muestra su tiempo.
Aparto los ojos de la pantalla y corro para alcanzar a Christina y Will. Tobias se encuentra justo en el interior de una puerta en el lado izquierdo de la habitación que apenas noté la última vez que estuve aquí. Está junto a la sala de Paisaje del Miedo. Camino junto a él sin mirarlo.
La habitación es grande y contiene otra pantalla, igual que la de afuera. Una línea de personas se sientan en las sillas frente a ella. Eric es uno de ellos, y también lo es Max. Los otros son también mayores. A juzgar por los cables conectados a sus cabezas, y los ojos en blanco, estamos observando la simulación.
Detrás de ellos hay otra línea de sillas, todas ocupadas actualmente. Soy la última en entrar, así que no consigo una.
―¡Hey, Tris! ―Uriah me llama desde el otro lado de la habitación. Está sentado con los otros Iniciados nacidos en Intrepidez. Sólo cuatro de ellos quedan; los demás ya han pasado por el Paisaje del Miedo. Se da un golpecito en la pierna―. Te puedes sentar en mi regazo, si quieres.
―Tentador ―le contesto, con una sonrisa―. Está bien. Me gusta estar de pie.
Tampoco quiero que Tobias me vea sentada en el regazo de alguien más.
Las luces se elevan en la sala de Paisaje del Miedo, revelando a Marlene en cuclillas, con la cara surcada de lágrimas. Max, Eric, y algunos otros se sacuden el aturdimiento y salen de la simulación. Unos segundos después los veo en la pantalla, para felicitarla por haber terminado.
―Transferidos, el orden en que ustedes ingresan en su prueba final depende de sus rankings como están ahora ―dice Tobias―. Así que Drew será el primero, y Tris será la última.
Eso significa que cinco personas van antes que yo.
Estoy en el fondo de la sala, a pocos metros de Tobias. Él y yo intercambiamos miradas cuando Eric pincha a Drew con la aguja y lo envía a la sala de Paisaje del Miedo. En el momento en que me toque a mí, sabré lo bien que lo hicieron los demás, y lo bien tengo que hacerlo para ganarles.
Los Paisajes del Miedo no son interesantes para ver desde el exterior. Puedo ver que Drew está en movimiento, pero no sé a lo que está reaccionando. Después de unos minutos, cierro los ojos en lugar de ver y trato de no pensar en nada. Especular acerca de a qué los temores tendré que hacer frente, y cuántos habrá, es inútil en este momento. Sólo tengo que recordar que tengo el poder de manipular las simulaciones, y que lo he practicado antes.
Molly es la siguiente. Le lleva la mitad de tiempo que necesitó Drew, pero incluso Molly tiene problemas. Ella pasa mucho tiempo respirando pesadamente, tratando de controlar su pánico. En un punto incluso grita con toda la fuerza de sus pulmones.
Me sorprende lo fácil que es no prestarle atención a todo lo demás; los pensamientos de la guerra en Abnegación, Tobias, Caleb, mis padres, mis amigos, mi nueva Facción se desvanecen. Todo lo que puedo hacer ahora es superar este obstáculo.
Christina es la siguiente. Después, Will. Entonces Peter. No los veo. Sólo sé cuánto tiempo les toma: doce minutos, diez minutos, quince minutos. Y entonces mi nombre.
―Tris.
Abro los ojos y camino hasta la parte delantera de la sala de observación, donde se encuentra Eric con una jeringa llena de un líquido color naranja. Apenas siento la aguja hundiéndose en mi cuello, apenas veo la cara de Eric mientras él presiona el émbolo hacia abajo. Me imagino que el suero es adrenalina líquida corriendo por mis venas, haciéndome fuerte.
―¿Lista? ―pregunta él.
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