Capítulo XXXII

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Capítulo XXXII

Mensaje por iita ™ el Vie Ago 31, 2012 8:03 pm

Miro la cara de Tobias cuidadosamente mientras caminábamos hacia el comedor, buscando algún signo de decepción. Pasamos las dos horas tendidos en su cama, hablando y besándonos y dormitando de vez en cuando hasta que escuchamos voces en el pasillo; personas yendo al banquete.
En todo caso, parecía más relajado ahora de lo que estaba antes. Sonríe más, de todos modos.
Cuando llegamos a la entrada, nos separamos. Entro primero y corro a la mesa que comparto con Will y Christina. Él entra luego, un minuto después, y se sienta junto a Zeke quien le pasa una botella oscura. Él la aleja.
―¿A dónde fuiste? ―pregunta Christina―. Todos los demás fueron de vuelta al dormitorio.
―Sólo deambulé por ahí ―le digo―, estaba demasiado nerviosa para hablar con todos los demás sobre eso.
―No tienes razón para estar nerviosa ―dice Christina sacudiendo la cabeza―, me di vuelta para hablar con Will un segundo, y tú ya te habías ido.
Detecto una nota de envidia en su voz, y de nuevo, desearía poder explicar que estaba bien preparada para el simulacro, por lo que soy. En lugar de eso, simplemente me encojo de hombros.
―¿Qué profesión vas a elegir? ―le pregunto.
―Estoy pensando que tal vez quiero un trabajo como el de Cuatro. Entrenando Iniciados ―dice ella―. Aterrarlos hasta morir. Ya sabes, cosas divertidas. ¿Qué
hay de ti?
Estaba tan concentrada en pasar la Iniciación que apenas había pensado en eso. Podría trabajar para los líderes de Intrepidez; pero ellos me matarían si descubren lo que soy. ¿Qué más hay?
―Creo… que podría ser una embajadora para las demás Facciones ―digo―. Pienso que ser una transferida me ayudaría.
―Estaba esperando que dijeras líder de Intrepidez en entrenamiento ―suspira Christina―. Porque eso es lo que Peter quiere. No podía dejar de hablar de eso en el dormitorio más temprano.
―Y eso es lo que quiero ―agrega Will―. Con suerte, clasifico más alto que él… oh, y que todos los Iniciados nacidos en Intrepidez. Olvídense de ellos. ―Gime―. Oh Dios, esto va a ser imposible.
―No, no lo es ―dice ella. Christina busca su mano y enlaza sus dedos con los de él, como si fuera la cosa más natural del mundo. Will aprieta su mano.
―Pregunta ―dice Christina, inclinándose hacia delante―. Los líderes que estaban viendo tu Paisaje del Miedo… se estaban riendo de algo.
―¿Ah, sí? ―muerdo mi mejilla fuertemente―. Me alegra que mi terror les divirtiera.
―¿Alguna idea de cuál obstáculo era? ―pregunta ella.
―No.
―Estás mintiendo ―dice―. Siempre muerdes el interior de tu mejilla cuando mientes. Es tu marca.
Dejo de morder el interior de mi mejilla.
―Will está apretando los labios, si te hace sentir mejor ―agrega.
Will cubre su boca inmediatamente.
―Bueno, está bien. Tenía miedo de… la intimidad ―digo.
―Intimidad ―repite Christina―. ¿Cómo… sexo?
Me tenso. Y me obligo a asentir. Incluso si estuviera sólo Christina, y nadie más alrededor, seguiría queriendo estrangularla ahora mismo. En mi cabeza, pienso en algunas maneras de infligir el máximo daño con un mínimo de fuerza. Trato de lanzar llamas por mis ojos.
Will se ríe.
―¿Cómo estuvo eso? ―dice ella―. Quiero decir, ¿alguien simplemente… trató de hacerlo contigo? ¿Quién era?
―Oh, tú sabes. Sin rostro… un hombre no identificado ―digo―. ¿Cómo estuvieron tus polillas?
―¡Me prometiste que nunca lo dirías! ―grita Christina, golpeando mi brazo.
―Polillas ―repite Will―. ¿Le tienes miedo a las polillas?
―No era sólo una nube de polillas ―dice ella―. Era como… un enjambre de ellas. Por todos lados. Todas esas alas y patas y… ―Se estremece y sacude la cabeza.
―Terrorífico ―dice Will con fingida seriedad―. Esa es mi chica. Dura como bolas de algodón.
―Oh, cállate.
Un micrófono rechina en alguna parte, tan alto que pongo las manos sobre mis oídos. Miro a través de la habitación a Eric, quien está parado sobre una de las mesas con el micrófono en la mano, dándole golpecitos con los dedos. Después de que el golpeteo cesa y la muchedumbre de Intrepidez se calla, Eric se aclara la garganta y empieza.
―No somos muy buenos con los discursos aquí. La elocuencia es para los de Sabiduría ―dice. La multitud se ríe. Me pregunto si ellos saben que Eric fue una vez de Sabiduría; que debajo de toda esa pretensión de la imprudencia y la brutalidad de Intrepidez, es más como uno de Sabiduría que cualquier otra cosa. Si así fuera, dudo que se rieran―. Así que voy a ser breve. Es un nuevo año, y tenemos un nuevo grupo de Iniciados. Y un grupo ligeramente más pequeño de nuevos miembros. Les ofrecemos nuestras felicitaciones.
Con la palabra “felicitaciones” la habitación explota, no en aplausos, sino en puñetazos contra las mesas. El ruido vibra en mi pecho y sonrío.
―Nosotros creemos en la valentía. Creemos en el tomar acción. Creemos en la liberación del miedo y en la adquisición de habilidades para forzar a lo malo fuera de nuestro mundo para que así el bien pueda prosperar y crecer. Si ustedes también creen en estas cosas, les damos la bienvenida.
Aunque sé que probablemente Eric no cree en ninguna de esas cosas, me encuentro sonriendo, porque yo sí las creo. No importa lo mal que hayan deformado esos ideales los líderes de Intrepidez, esos ideales aún pueden pertenecerme.
Más puñetazos, esta vez acompañados de gritos de alegría.
―Mañana, en su primer acto como miembros, nuestros primeros diez Iniciados elegirán sus profesiones, en el orden en que clasificaron ―dice Erick―. Sé que los rankings, es lo que todos realmente están esperando. Éstos están determinados por una combinación de tres puntuaciones: la primera, de la fase de entrenamiento en combate; la segunda, de la fase de simulacro; y la tercera, del examen final, la visualización del miedo. La clasificación aparecerá en la pantalla detrás de mí.
Tan pronto como la palabra “mí” sale de su boca, los nombres aparecen en la pantalla, que es casi tan grande como la propia pared. Al lado del número uno está mi foto, y el nombre “Tris”.
Un peso en mi pecho se desvanece. No me había dado cuenta de que estaba ahí hasta que desapareció, y ya no tenía que sentirlo. Sonrío, y una sensación de hormigueo se extiende a través de mí. La primera. Divergente o no, está Facción es a donde pertenezco.
Me olvido de la guerra; me olvido de la muerte. Los brazos de Will se envuelven alrededor de mí y me da un gran abrazo de oso. Escucho vítores y risas y gritos. Christina apunta a la pantalla, sus ojos están muy abiertos y llenos de lágrimas.
1. Tris
2. Uriah
3. Lynn
4. Marlene
Foro Purple Rose
306
5. Peter
Peter se queda. Suprimo un suspiro. Pero luego leo el resto de los nombres.
6. Will
7. Christina
Sonrío, y Christina se inclina sobre la mesa para abrazarme. Estoy demasiado distraída como para protestar contra las muestras de cariño. Ella ríe en mi oído.
Alguien me agarra por detrás y grita en mi oído. Es Uriah. No puedo darme vuelta, así que alargo mi brazo hacia atrás y le aprieto el hombro.
―¡Felicidades! ―le grito.
―¡Los venciste! ―grita él de vuelta. Me suelta, riendo, y corre junto a la multitud de Iniciados nacidos en Intrepidez.
Estiro mi cuello para ver la pantalla de nuevo. Sigo la lista hacia abajo.
Los puestos ocho, nueve y diez son de nacidos en Intrepidez cuyos nombres apenas reconozco.
En los lugares once y doce están Molly y Drew.
Molly y Drew están fuera. Drew, quien trató de huir mientras Peter me sujetaba por el cuello sobre el abismo, y Molly, quien alimentó las mentiras de los de Sabiduría sobre mi padre, son Sin Facción.
No es la victoria que quería, pero es una victoria de todos modos.
Will y Christina se besan un poco demasiado públicamente para mi gusto. Todo lo que me rodea son los golpeteos de los puños de los Intrepidez. Entonces siento un golpecito en mi hombro y me volteo para ver a Tobias parado detrás de mí. Me levanto, radiante.
―¿Crees que darte un abrazo sería demasiado? ―dice.
―Sabes ―digo―, realmente no me importa.
Me pongo en puntillas y presiono mis labios en los suyos.
Es el mejor momento de mi vida.
Un momento después, el pulgar de Tobias acaricia el sitio de la inyección en mi cuello, y algunas cosas me vienen juntas a la vez. No sé cómo no se me ocurrió esto antes.
Uno: El suero teñido contiene transmisores.
Dos: Los transmisores conectan la mente con un programa de simulación.
Tres: Sabiduría desarrolló el suero.
Cuatro: Eric y Max están trabajando con los Sabiduría.
Rompo el beso alejándome y miro a Tobias con los ojos de par en par.
―¿Tris? ―dice, confundido.
Sacudo mi cabeza. ―No ahora. ―Quise decir no aquí. No con Will y Christina parados a unos pasos de mí; mirando con los ojos abiertos, probablemente porque acabo de besar a Tobias, y con el clamor de los Intrepidez rodeándonos. Pero él tiene que saber cuán importante es esto.
―Más tarde ―digo―. ¿De acuerdo?
Él asiente. Ni siquiera sé cómo voy a explicarlo más tarde. Ni siquiera sé cómo pensar claramente.
Pero sí sé cómo Sabiduría nos llevará a pelear.
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